martes, 24 de mayo de 2016

Claves para prevenir accidentes infantiles

Con la llegada del buen tiempo se elevan las cifras de niños que acuden a los servicios sanitarios por haber sufrido un accidente. En la etapa infantil, los accidentes son la primera causa de muerte en Europa, por eso es tan importante la prevención de aquellas situaciones que suponen un riesgo potencial.

Es indudable que el riesgo de un niño para sufrir uno u otro tipo de accidente va a depender de su edad y su desarrollo psicomotor. Además se observan dos picos de aumento de la incidencia, en los niños de 1 a 3 años y después, durante la adolescencia. Por orden de prevalencia, los accidentes más comunes en la infancia son: 
  • Caídas
  • Golpes
  • Cortes 
  • Quemaduras 
La vigilancia de los niños más pequeños por parte de los progenitores, no dejarlos en lugares altos sin barandillas (cama o cambiador), tener los productos químicos fuera de su alcance, y poner siempre los cinturones de seguridad en sillas de paseo, tronas y los soportes de seguridad para el vehículo son las principales recomendaciones.

Prevención accidentes infantiles

En niños más mayores, la enseñanza de la seguridad vial y el ejemplo de sus progenitores es un pilar fundamental para prevenir accidentes, además de tener cuidado con balcones, terrazas, piscinas u animales desconocidos. Procurar que jueguen en lugares seguros, y que se mantengan alejados de la cocina y fuentes de calor también son recomendaciones importantes.

Mención especial requieren la prevención de los ahogamientos en esta época del año, suelen ser las piscinas privadas (sin vigilancia) las que registran más tasas de accidentes. Además en los últimos años han saltados a los medios numerosos casos de asfixia del niño por olvido en el vehículo, para lo que ya se han realizado varias campañas de prevención.

Es importante que los padres sepan cómo actuar antes un accidente y cómo pedir ayuda. La Sociedad Española de Urgencias Pediátricas recomienda la siguiente secuencia de actuación:
  • Proteger: Hay que asegurar la protección del accidentado y del que va a socorrer. 
  • Avisar: Servicios de Emergencia 112 o Servicio de Toxicología 91 562 0420. 
  • Socorrer: Practicar los primeros auxilios al accidentado.
Indudablemente aun poniendo todas las medidas de seguridad posibles, nadie está exento de que su hijo/a sufra un accidente. Cuando esto ocurre, los padres suelen tener un sentimiento de culpabilidad fuerte, es necesario que tengan el apoyo para no culpabilizarse por estas situaciones indeseables.



Irene Velasco Huici
Marta Espartosa Larrayad
Maria Eugenia Milagro Jiménez

Enfermeras especialistas en Pediatría. 

Miembros de la Asociación de Enfermería Pediátrica de Aragón y Navarra (AEPAN@AEPANenfermería

Bibliografía
  • AEPED En familia. Prevención de accidentes. Disponible en: http://enfamilia.aeped.es/prevencion/prevencion-accidentes
  • De la Torre M. Como actuar frente a un accidente infantil. Sociedad Española de Urgencias Pediátricas. Disponible en: http://www.seup.org/pdf_public/hojas_padres/prevencion.pdf
  • Esparza Olcina M. Grupo PrevInfand/PAPPS Infancia y Adolescencia. Prevención de lesiones infantiles por accidentes. Rev Pediatr Aten Primaria. 2009;11:657-66.
  • Kendrick D, Barlow J, Hampshire A, Polnay L, Stewart-Brown S. Programas de crianza para la prevención de lesiones no intencionales en la niñez (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, 2008 Número 2. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com. (Traducida de The Cochrane Library, 2008 Issue 2. Chichester,UK: John Wiley & Sons, Ltd.).
  • Pastor Rodriguez A., Mingueza Sebastian Y. Estudio sobre accidentes infantiles atendidos en los centros de salud. Fundación Mapfre. Madrid 2010.

martes, 17 de mayo de 2016

Cuidemos al cuidador de la persona dependiente

Aunque vejez y dependencia no son sinónimos, dos terceras partes de las personas con discapacidad son mayores de 65 años. El cuidado informal (no profesonalizado) de estas personas habitualmente recae en un miembro de la familia, normalmente hija o esposa, de edad intermedia (53 años) y sin actividad laboral (ama de casa, pensionista, jubilada o parada). 

Los cuidadores, a menudo, refieren sentirse útiles, hablan de un aumento de autoestima y de la satisfacción de verse capaces de afrontar nuevos retos. Sin embargo, existe evidencia científica de repercusiones emocionales negativas, especialmente en aquellas personas que han de hacer frente a problemas conductuales en sus mayores (vagabundeos, gritos, destrucción de objetos...).


Salud mental en el cuidador
Habitualmente, el cuidador no profesionalizado es miembro de la familia / Pixabay


Cuidar es duro. El cuidador se desgasta emocional y físicamente, y eso puede generar rechazo hacia el dependiente. Por tanto es vital que sea consciente de que debe protegerse.

El estrés, la fatiga y el agotamiento se producen como consecuencia de la lucha diaria para cuidar al dependiente, porque a menudo esta tarea genera la sensación de ausencia de control. Todo ello puede desembocar en el llamado “síndrome del cuidador quemado o burn-out”.

Esta afección se caracteriza por un profundo desgaste emocional y físico de la persona que cuida al dependiente. Si cuidador y dependiente conviven, este desgaste es aún mayor.

Si el cuidador reprime con mucha frecuencia sus sentimientos y emociones, aumenta la presión que soporta. Esto puede desembocar en actitudes y sentimientos negativos hacia la persona dependiente, además de desmotivación, depresión, angustia, agobio, irritabilidad e incluso violencia. La situación puede sumarse a problemas de otra índole como laboral, económica o legal.

El mayor consejo que podemos dar desde este blog es: CUIDA AL CUIDADOR.

El cuidador debe, entre otras cosas:

  • Pedir ayuda y saber delegar.
  • Hacer ejercicio.
  • No dejar de hacer planes con amigos.
  • Preocuparse por su alimentación y descanso.
  • Fomentar la autonomía del dependiente.
  • Acudir a grupos de apoyo, familiares.



Javier Laparra Garrido (@Laparrovic)
Especialista en Enfermería de Salud Mental
Miembro de ANESM Navarra @AnesmNavarra


Concepción Molina Pérez

Especialista en Enfermería Geriátrica
Vocal de la Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología (SNGG) (@sngeriatria)



Bibliografía:
  • Crespo L.M, López M.J. El apoyo a los cuidadores de familiares mayores dependientes en el hogar: desarrollo del programa “Como mantener su bienestar”. IMSERSO, 2007:18-21. Disponible en http://www.imserso.es/InterPresent2/groups/imserso/documents/binario/apoyocuidadores.pdf
  • Gómez S.A. Intervenciones de enfermería en el cuidador informal del adulto dependiente. Nuber Cientif. 2014;2(11):21-26. Disponible en: http://nc.enfermeriacantabria.com/index.php/nc/article/view/35/33


jueves, 12 de mayo de 2016

Enfermería, sinónimo de capacitación y cercanía



La asistencia sanitaria sólo cabe entenderse como una labor multidisciplinar, en la cual todos los actores que en ella participan son importantes y, sin duda, Enfermería resulta esencial. Antes de trabajar como médico fui ATS (así se denominaban entonces a l@s enfermer@s) y tuve ocasión de ejercer en un pueblo. Pero, fue desde mis primeros contactos con enfermería en el medio hospitalario, primero como estudiante, luego como MIR y posteriormente como especialista de Cirugía General, cuando pude constatar que la enfermer@ mantiene un más estrecho contacto con el paciente que el médico y, ¿por qué no decirlo?, más humano. Su labor, además de capacitación, exige una capacidad de empatía que sea capaz de traspasar el ámbito personal para hacer que el paciente confíe en el sistema.

Esa capacidad de empatía permite a Enfermería desempeñar un importante rol en la educación para la salud, en educar al paciente/ ciudadano haciéndolo corresponsable de sus propios cuidados, lo que en definitiva posibilita mejorar los resultados en salud y la sostenibilidad del sistema. Mucho se espera, también, de Enfermería en el ámbito sociosanitario, de tanta trascendencia en una sociedad que envejece rápidamente.

Mi experiencia me permite confiar en que no faltará implicación de Enfermería y que seguirá trabajando, como hasta ahora, pensando sólo en las necesidades de las personas, superando diferencias entre estamentos que parecen mas presentes en los legisladores que entre los propios profesionales, como puso de relieve la publicación del decreto conocido como de Prescripción de Enfermera. Afortunadamente, el compromiso con los pacientes de todos los profesionales sanitarios, y en especial de Enfermería, ha impedido que se hayan generado problemas de prestación sanitaria que podrían haberse producido de aplicar estrictamente el Decreto. Vaya desde aquí mi sincero agradecimiento por ello.

L@s profesionales de Enfermería están capacitad@s para que les sean ampliadas sus competencias, adecuándolas al grado de preparación universitaria que atesoran; pero esta mayor preparación no les debe hacer perder nunca su proximidad y cercanía al enfermo. Actitudes siempre presentes en su trabajo, como he podido constatar, que no han cambiado a lo largo de los años, y que nunca deben perderse.



Fernando Domínguez Cunchillos
Consejero de Salud del Gobierno de Navarra

martes, 10 de mayo de 2016

Síndrome del ovario poliquístico: síntomas y tratamiento

El conocido síndrome de ovarios poliquísticos (SOP) está presente en el 6,5 % de la mujeres en edad fértil. Dicha patología suele debutar en torno a la primera menstruación y se puede considerar como la causa más frecuente de la cesación crónica de la ovulación.

Su origen no está bien definido. Así, los autores determinan diferentes causas en la que están implicados el componente genético, los hábitos de vida y el exceso de insulina en sangre. Lo que sí está reconocido y es clave para el SOP es el aumento en la producción de los andrógenos (hormonas sexuales masculinas).

CLÍNICA Y DIAGNÓSTICO

La clínica manifestada por el síndrome de ovarios poliquísticos abarca un amplio espectro de síntomas

  • Hallazgo ecográfico del ovario poliquístico.
  • Obesidad, presente en el 50% de los casos.
  • Desarrollo excesivo de vello y acné derivados del aumento de andrógenos. 
  • Alteraciones del ciclo menstrual
    • Ciclos menstruales poco frecuentes o escasos (oligoamenorrea).
    • Ausencia de la menstruación (amenorrea). 
  • Infertilidad.

Síndrome ovario poliquístico SOP
Un 6,5% de las mujeres en edad fértil sufre SOP / Pixabay

Las mujeres con SOP con frecuencia suelen tener tensión arterial alta, obesidad y niveles elevados de grasa en sangre. Todo ello hace que aumente la probabilidad de sufrir diabetes y patología cardiovascular.

Los criterios definidos en la conferencia de Rotterdam (2004), indica que la existencia de dos de los siguientes signos es suficiente para catalogar un cuadro como SOP:

  1. ovulaciones irregulares o falta de ovulación. 
  2. clínica y/ o signos bioquímicos de hiperandrogenismo (secreción excesiva de andrógenos).
  3. ovario poliquístico ecográfico, definido como la presencia de 12 o más folículos de 2‐9 mm.
TRATAMIENTO
Este tratamiento debe adaptarse a cada mujer, tratar los síntomas más relevantes para la paciente, teniendo en cuenta si hay deseo de gestación o no.

Al margen de los tratamientos farmacológicos -como pueden ser anticonceptivos, inhibidores de andrógenos o hipoglucemiantes como la metformina-, el pilar básico para el tratamiento del SOP y sobre el que la enfermería y las matronas debemos hacer hincapié es el cambio de estilo de vida: ejercicio diario, control de la ingesta de grasas e hidratos de carbono. La pérdida de peso contribuye a un descenso de los niveles de insulina y, por lo tanto, descenso en la producción de andrógenos y con ello, mejoría clínica.



Estefanía Castillo Castro
Matrona del Complejo Hospitalario de Navarra.
Vocal de la Asociación Navarra de Matronas (ANAMA)



Bibliografía:

  • The Rotterdam ESHRE/ASRM sponsored PCOS consensus Workshop group. HumanReprod 2004.
  • J. Lombardía; M. Fernández. Ginecología y obstetricia  Manual de consulta rápida. 2ed. Médica Panamericana 2007.

martes, 3 de mayo de 2016

La salud laboral también requiere un buen descanso (y II)

En la anterior entrada sobre este tema se planteaba la importancia de dormir bien para nuestra salud. Ahora vamos a detallar ciertos hábitos diarios que ayudan a conseguir un buen descanso. 
  • Estimulantes. Evita tomar café, té o refrescos de cola por la tarde, pues contienen cafeína o teína: estimulantes que, tomados horas antes de meternos en la cama, alteran la capacidad de iniciar el sueño. El cacao, el chocolate y algunos medicamentos tienen también propiedades estimulantes, por lo que debemos evitarlos a partir de las seis.
  • Alimentación. Una cena abundante puede interferir en nuestro sueño al hacernos pesada la digestión, aunque tampoco es aconsejable irse a la cama con sensación de hambre. Evita en la cena alimentos pesados y con propiedades diuréticas, que nos harán levantarnos a media noche para ir al baño. 
  • Ejercicio. La actividad física realizada de manera regular ayuda a dormir mejor. Sin embargo, la hora en que se realice es fundamental para conseguir resultados positivos en este plano. El ejercicio eleva la temperatura corporal por lo que, realizado en las últimas horas de la tarde o por la noche, puede dificultar el sueño. 
  • Alcohol. Hay personas que creen que una copita de alcohol puede facilitar el sueño. Quizá lo consiga en una primera etapa, ya que ayuda a hacer más lenta la actividad cerebral. Sin embargo, alterará el sueño en el resto de etapas, por lo que hay que evitarlo. 
  • Tabaco. Todos sabemos que el tabaco es malo para la salud, pero debemos saber también que es malo para dormir bien. Y es que el hecho de no fumar por las noches mientras dormimos, o intentamos dormir, puede provocar un estado e dependencia, de privación de la nicotina, que puede interrumpir el sueño o dificultarlo. 

La siesta no debe superar los 40 minutos / Pixabay
  • Horarios. Aunque cueste, los fines de semana hay que mantener unos horarios similares a los de entre semana. Debemos procurar acostarnos y levantarnos a unas horas parecidas. 
  • No te acuestes si no tienes sueño
  • Si te puedes permitir una siesta, se recomienda un "parón" de unos 20-30 minutos después de comer; nunca más de 40 para evitar entrar en una fase del sueño más profunda y crearnos problemas para despertarnos o para el descanso nocturno. 
  • Si tu habitación es muy ruidosa, puedes emplear tapones para los oídos
  • No utilices distracciones en la cama, como escuchar la radio o ver la tele. 
  • La temperatura ideal de la habitación no debe ser superior a los 20ºC y debe estar bastante oscura. 
  • Duerme con prendas cómodas, ni demasiado ajustadas ni anchas y sin botones. 

UN ÚLTIMO CONSEJO…

Finalmente, existen síntomas relacionados con el sueño que requieren una consulta con nuestro profesional sanitario, por su posible impacto en nuestra salud o para evitar accidentes tanto en el trabajo como en nuestra vida personal.

Quedarse dormido mientras estamos conduciendo o hablando, despertarse muchas veces por la noche o de madrugada y no poder conciliar el sueño de nuevo son algunos de estos síntomas.
Las enfermedades del sueño son patologías desconocidas en muchos casos entre la población general y, por tanto, no son motivo de consulta en la atención primaria. Sin embargo, la detección de estas alteraciones resulta mucho más fácil en el ámbito de la salud laboral.


Jose Ángel Aizkorbe
Enfermero del Trabajo. SPP Azkoyen.
Vicepresidente de SNMET, Secretario de ADETNA y Vocal de FEDEET

Mª Elena Landibar Goñi
Enfermera del Trabajo. SPP VW Navarra
Presidenta de ADETNA, Secretaria de SNMET y Vocal de FEDEET

Gemma Madrazo
Enfermera del Trabajo. SPP Iberdrola
Vocal de ADETNA, Vocal de SNMET y Vocal de FEDEET


Bibliografía:

martes, 26 de abril de 2016

La salud laboral también requiere un buen descanso (I)

Muchas veces, cuando hablamos de hábitos saludables, lo primero que nos viene a la mente es “no fumar”, “comer bien”, “moverse”… Pocas veces pensamos en lo importante que es “dormir bien”.

Y dormir bien no es tan sólo dormir suficientes horas, sino también que nuestro sueño sea reparador, de calidad, que nos levantemos descansados y con un buen estado de ánimo.

Por otro lado, en según qué circunstancias y profesiones, nos interesa conocer cómo evitar quedarnos dormidos durante el trabajo y cómo conciliar el sueño para lograr el descanso adecuado, aunque sea a horas poco convencionales.

Todas las personas adultas tienen unas necesidades de descanso y necesitan dormir un número de horas seguidas que, por término medio, se admite que son unas ocho horas. No obstante, hay adultos que necesitan más horas de sueño que otros para sentirse realmente descansados; además, estas horas deben dormirse, preferentemente, en el período nocturno de cada día


photo-dave fotolia.com

Cuando se trabaja en un sistema de turnos que incluye noches o que por su distribución horaria se solapa con tramos nocturnos o matutinos del descanso, se producen alteraciones del patrón de descanso, que se vuelve muy irregular y pierde eficacia reparadora.

La "deuda del sueño" es la falta de sueño que se va prolongando en el tiempo…es decir, te ha faltado dormir más tiempo y al no recuperar ese tiempo sin dormir, la deuda del sueño se va incrementando

Consecuencias de dormir poco:

  • Disminuye la concentración, problemas con el ánimo y con el humor. 
  • Falta de energía y motivación. 
  • Falta de control y coordinación, más impulsividad. 
  • Dolores musculares y/o de cabeza
  • Más facilidad para sufrir accidentes de tránsito y problemas con la violencia

Como vemos, las consecuencias de no dormir bien pueden ser más serias de lo que pensamos. De hecho, llegan a influir tanto en el desempeño laboral como en las relaciones personales.

En la siguiente entrada sobre este mismo tema, detallaremos los hábitos imprescindibles para lograr un buen descanso.


Jose Ángel Aizkorbe
Enfermero del Trabajo. SPP Azkoyen.
Vicepresidente de SNMET, Secretario de ADETNA y Vocal de FEDEET

Mª Elena Landibar Goñi
Enfermera del Trabajo. SPP VW Navarra
Presidenta de ADETNA, Secretaria de SNMET y Vocal de FEDEET

Gemma Madrazo
Enfermera del Trabajo. SPP Iberdrola
Vocal de ADETNA, Vocal de SNMET y Vocal de FEDEET


Bibliografía:

martes, 19 de abril de 2016

Ante una hemorragia, ¿cómo debemos actuar?

Una hemorragia es la salida o derrame de sangre dentro o fuera del organismo como consecuencia de la rotura de uno o varios vasos sanguíneos. Puede llegar a ser causa de emergencia por lo que debe ser controlada, actuando de forma rápida y decidida ya que si es muy abundante puede ocasionar shock e, incluso, la muerte.


Se clasifican en capilar (sólo afecta a los vasos superficiales que irrigan la piel), venosa (fluido firme de sangre roja oscura) y arterial (salida abundante e intermitente de sangre roja brillante).

Actuaremos según el tipo de hemorragia:

Si la hemorragia es externa (sangre que sale al exterior a través de una herida):
  • Compresión directa: aplicar sobre la herida gasas haciendo presión fuerte. La presión directa se puede sustituir por vendaje cuando pare de sangrar, la superficie sea amplia o haya mas heridos para atender.
  • Si afecta a extremidades: elevación de la parte lesionada, disminuyendo la presión de la sangre en el lugar de la herida por encima del corazón y, simultáneamente, presión directa sobre la arteria, comprimiendo con la yema de los dedos el vaso contra el hueso subyacente. Esta técnica reduce la irrigación de todo el miembro. En miembros superiores, hacer presión con la palma de la mano sobre la arteria braquial o humeral, y en miembros inferiores, con el talón de la mano, efectuar presión en la ingle, sobre la arteria femoral.

Si la hemorragia es interna
(la sangre no fluye al exterior y se acumula debajo de la piel o en una cavidad orgánica):
  • Capilar: causada por traumatismos, se suelen formar hematomas. Basta aplicar frío local sobre la piel (protegiéndola con un paño o gasa), ya que el frío contrae los vasos sanguíneos y reduce el hematoma.
  • Venosa o arterial: causada por fuerte golpes abdominales, caídas en vacío, accidentes de tráfico, etc. Podemos pensar en este tipo de hemorragias si nos encontramos con un abdomen sensible o rígido, sensación de mareo o desvanecimiento, palidez extrema, pulso débil o imperceptible, hematomas, sangre en vómito, sangre por recto o vagina.
Las hemorragias venosas o arteriales pueden complicarse y provocar un shock hipovolémico.
Hemorragia sangrado
Pixabay

Ante esto, ¿qué podemos hacer?:
  • Vigilar para detectar signos de colapso como palidez, sed, ansiedad, frío, taquicardia.
  • Tumbar al individuo horizontalmente (colocar la cabeza mas baja que los pies, siempre que las lesiones lo permitan), abrigarlo y tranquilizarlo.
  • Controlar los signos vitales (pulso, respiración, tensión arterial).
  • Traslado a un centro sanitario, tan pronto como sea posible.
  • Torniquete : Este método se utilizará SÓLO en caso de que los demás no sean eficaces y la hemorragia persista o bien cuando exista mas de un accidentado en situación de emergencia o el auxiliador se encuentre solo. El torniquete produce la detención de TODA la circulación sanguínea en la extremidad, por lo que conlleva la falta de oxigenación de los tejidos y la muerte tisular, formándose toxinas por necrosis y trombos por acumulación plaquetaria.

Cuando las hemorragias son exteriorizadas (internas que salen al exterior a través de un orificio):
  • Otorragia (hemorragia en el oído): es la única en la que no hay que intentar detener, puesto que si no dejamos que salga sangre, ésta se acumula en el interior del cráneo, pudiendo ocasionar graves lesiones al afectado. Hay que tumbar a la persona del lado que se produce la hemorragia, colocando una gasa para que empape y trasladarlo lo más rápido posible a un hospital.
  • Epistaxis (sangrado nasal): colocar a la persona sentada, con la cabeza inclinada hacia delante y tranquilizarle. Comprimir con dos dedos las fosas nasales durante un par de minutos y levantar la compresión para ver si ha cesado. El afectado no deberá respirar con fuerzas para evitar que la hemorragia se reanude. En caso de que al levantar la compresión, la hemorragia no haya cesado, será necesario volver al paso anterior y comprimir durante otros nuevos cinco minutos repitiendo la anterior operación. Cuando la hemorragia es importante y no cesa con la compresión, se hace uso de un taponamiento empleando una gasa enrollada y mojada en vaselina o agua oxigenada. A continuación deberá trasladarse al afectado a un centro sanitario.
  • Hemoptisis (proveniente de bronquios o pulmones): producida por golpes de tos. Colocar al paciente semisentado, poner hielo en el tórax, conservar la materia expulsada y acudir a centro sanitario.
  • Hematemesis: La sangre proviene de vías digestivas, saliendo por la boca, colocar al afectado en decúbito supino, hielo en el abdomen y dirigirse a centro sanitario.
  • Rectorragias (hemorragias en el ano): sangre de color rojo intenso, aplicar apósito absorbente. Si el sangrado es abundante, acudir a centro sanitario. Melenas (heces color negro, maloliente): traslado urgente al hospital.
  • Hemorragias vaginales: si el sangrado es abundante, consultar con profesional sanitario.
  • Hematuria (sangre en la orina): acudir a centro sanitario.



Marta Martínez de Goñi Pérez
Beartriz Ágreda Lizáldez

Enfermeras del Consejo Sanitarío (SNS-Osasunbidea)


Bibliografía:
  • Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales NTP Primeros Auxilios.
  • http://www.fisterra.com/
  • http://www.guardavidas.org/